4.10.2014

El capuccino de este martes...

Me he levantado con una particular nostalgia esta mañana.

Gracias a Dios, me he levantado, tengo la dicha de haber podido hacerlo, de haber podido tener una cama donde dormir, y un techo bajo el cual descansar.

Camina jugando con un mechón de su cabello castaño claro, casi rojizo. Flats café, jeans azul, camisa a cuadros doblada hasta el antebrazo, bolsón con detalles de cuero y tela florida. Paso ligero, pausa breve en la esquina del semáforo. Luz roja, paso de peatones, esquina, tres, cinco, seis, siete pasos, que lindos fueron esos segundos. Solo te queda suspirar.

Solo te queda suspirar. Sentada en el café, matando el tiempo. Quejándote por haber olvidado los audífonos y forzada a escuchar la emisora de radio local, escogida por la tía que prepara muy bien el capuccino, y de quién no sé si es Rossy o Karla.

Martes, 7:42 estudiantes y empleados. Diagnóstico en redacción. Quisiera marcar su número y que la situación fuese diferente. Enviarle un mensaje y obtener otra respuesta. Basta leer indiscretamente sus últimos tres tweets para volverte a decir, no Sil, no le queréis de vuelta aquí.

Por momentos me siento como bicho atrapado en la ventana, queriendo salir, y teniendo su libertad en frente, pero obstaculizada por eso que no entiende, que no le ve, y de donde no haya salir de manera alguna. El aire se ha vuelto denso, lo sientes tibio al entrar por la nariz. Vapor.

Martes concurrido. Silencio de repente, solo venían a comprar y siguieron su camino.

Fito Paez, lo único bueno en la programación hasta ahora. Ganas de llorar sin razón alguna, aparentemente. ¿Por los recuerdos?, pero que coñazo de recuerdos, no. No es por eso. Creo que es locura temporal de los martes por la mañana.

8:21 y 8:22 desesperación de 20 minutos previos a los 20 minutos en los que se camina y algo cambia en mí, terminando al ser recibida por sonrisas de esos seres de luz brillante y sentimientos acogedores.

Cita en unas mesas del otro extremo. Tráfico, rutas alternas, conversación para romper el hielo. Conocedores de la música de los 70s, good for them.

Resignación. Hora cercana a los 20 posteriores que son previos y durante los cuales, caminas. Violín al hombro.

Buenos días, bienvenida. Me habría gustado pronunciar, bajando la mirada, tratando de esconder la sonrisa, buscando un tema para conversación rompe hielo, también, para no perder la cabeza luego de un abrazo fuerte y esperado.

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