Hace 7 años que no toco este blog. Ni siquiera estaba segura si aún existía.
Pero necesito escribir nuevamente por aquí. Me duele la cabeza, me duele desde anoche, me duele de tanto llorar y de tanto evitar llorar. Keep it professional... tocaba trabajar y esconder las lágrimas y el corazón. Creo que por eso duele el pecho también, y la garganta por el nudo que ando en mí.
Me pidió tiempo y eso me tiene mal, fue un despertar bien duro, desperté de mi egocentrismo. Y ahora, hay demasiada música y me tiene aturdida, hay tanto que tuvo que ser dicho y su "respete mi decisión, yo respeté cuando me dijo que no la buscara."
Pero, te imaginas, estando a punto de saltar al agua, a punto de saltar al vacío confiando en que habrá una red donde hay alguien que ya tuvo el valor de lanzarse y te ayudará, animará a saltar y a levantarte ayudándote a salir de esa red para seguir caminando juntas. En armonía, una armonía donde sabes que habrá acordes disonantes, necesarios y con resolución armónica, volviendo a ello, no quedando en caos. Pero estás ahí, a punto de saltar, flexionaste las piernas ya y estás en ese impulso previo al salto y te dicen, no, no saltes aun, quiero un tiempo, necesito estar sola, necesito estar para mí, siempre estoy para todos los demás y no para mí...
Solo sé que duele, es lo que más siento, un dolor tan profundo mientras me dice que no sea negativa, y no quiero serlo, pero tengo miedo, creí que avanzaba, pero no... y ahora hay demasiada música, que no sé qué escuchar sin que duela, no sé qué escuchar que me llene de esperanza, de paciencia y firmeza para cambiar, para transformar, para esperar con esperanza de que resurja lo que sentía por mí, por nosotras.

