Domingo
ya... y hace un rato fue sábado.
Domingo ya y la lluvia invitando,
invitando a arrullarme hasta dormir y cruzar la frontera que me lleva hacia ti.
En ese sueño. "Alto" me dijo el oficial a cargo de mi paso.
"Noto algo en sus ojos", prosiguió, "por favor, siéntese un
momento". Yo no podía creerlo, tan cerca y me detiene... y tu allá esperando.
Vi como tus hombros bajaron mientras tu ánimo quedaba desinflado. Tan cerca...
El oficial siguió en su puesto y yo como canasto mal ubicado... esperando a que
su voluntad le recordara que ahí me tenía... Pasaron unos diez minutos que
fueron como un ciento, "venga conmigo, sígame" y me alejó nuevamente
de ti. Caminaba y mis pasos pesaban, quería ir en dirección contraria. Me llevó
a una oficina... "maldita claustrofobia", pensé. Me invitó a
sentarme. "¿A qué viene?, ¿negocios?, ¿placer?, ..."; "a
soñar" le contesté. "¿Con qué sueña?", "con nada en
particular", "¿con quién sueña?", -ah! ahí ya se contesta algo
más-, "pues, usted sabe", "no, no lo sé..."
"Puede soñar, pero debe variar", "¿variar?", "variar", "... variar", "así es, ha venido por el mismo sueño durante los últimos años", "oficial, ahora es diferente", "así le dijo a mis otros compañeros", "¿y por qué debo variarlo?, de paso le recuerdo lo que ya tengo a cargo", "se debe variar para soñar algo más", "claro, claro, dicho está ya con el adjetivo acordado", "variar", "sí, sí, variar, pero ¿no le parece que esto ya se está volviendo invariado?", "es para que sea variado", "entendido, copiado, comprendido y aclarado, será variado.", "variarlo hasta llegar al sueño indicado".
Me invitó a salir y me llevó a la estación de la que me había sacado. Selló mi pasaporte y extendió mi visa. Variar, pensé. Caminé lentamente, como si no quisiese que mis pasos se escuchasen, como si no quisiese que de mí se percatasen.
La distancia se acortaba y se acortaba pero miraba que tus brazos se alargaban, mas no era así, tu abrazo se acercaba. Ahí estaba, tal cual me habían dicho que estaría, la espera... la espera había sido larga y placentera, segura de que ello sucedería. "Buenas noches", "¿buenas noches?", "buenas noches", "... bienvenida", "bien llegada". Le conté lo que el oficial me había dicho y cuan irónico se había tornado. Caminamos tomados de la mano... eso fue... ahí varió. Me tomó de la mano y fue cálido, de pronto, se detuvo y besó mi frente, "te he pensado", le vi a los ojos y le contesté, " y yo te había soñado".
Publicado 26
de septiembre 2010 por Schatzmel (Mi antiguo Blog:
Schatzmel wrote...)