¿Sabés lo que escucho?, solo escucho yo, yo, yo. Es todo lo que escucho, yo esto, yo aquello, yo, yo, yo. Hace unos 8 años, Claudia escuchó eso. Escuchó, yo, yo, yo.
Fue como un golpe en la cara, uno de esos que te despiertan para ver qué está pasando... en los que ves lo que pasa pero donde aún tenés dos opciones para tomar: Reaccionás o seguís pensando si lo que ves está pasando realmente. Pasaron unos seis años después de eso, y yo seguía sin aceptarlo.
Así es la soberbia. Aquel maldito ego, sol de tu vida si no lo apagás... si no lo empujás a un agujero negro para que lo trague regurgitado de ti, voluntaria y libremente. Solo así comenzás a ser libre en toda su definición, y es que sos libre o no lo sos. No hay nada a medias en esto de la libertad. "Libertad plena", no. Sos libre, o no lo sos.
Ocho años después he llegado a un punto donde después de comprender como renunciar a mí misma, aún si lo escondía como complacencia a los demás. Porque mirá, la complacencia a los demás es al final complacerte a ti mismo, por que lo que buscas es no complicarte con lo que los demás esperan de vos; para no quedar mal, porque ¿cómo quedar mal con los demás cuando ellos esperan un apoyo en ti, un apoyo donde vos te has encadenado a una roca enorme llamada ego? Por cierto, la cadena se llama miedo.
No he buscado caminar hacia lo que quiero por miedo a fallar y he buscado complacer a los demás para tener irresponsablemente a alguien a quien culpar de mi frustración y temor, de no haber hecho lo que quería hacer, o de haber hecho lo que no quería hacer.
Ahora que he logrado renunciar a mí misma en ciertas áreas donde sola me encadeno una y otra vez, a aquello que no me deja seguir, no me deja crecer, no me deja prosperar... debo ahora dejar ir lo que no me pertenece. Desde libros hasta personas.
Creo que esta etapa de mi vida no es aprender a vivir sola, sino, aprender a vivir conmigo misma. Necesitando solo de Dios, sabiendo que al tenerlo a Él, lo tengo todo; y que los momentos vividos con otras personas son bendiciones y detalles de Su amor en mi vida... detalles temporales, unos duran más, otros duran menos... unos permanecen, sabés que están ahí aunque no los veas constantemente, mientras que otros solo están de paso. Llegan y se van. Pasan.
Sin embargo, cada momento es una oportunidad para disfrutar de la compañía o del silencio. Calla, escucha... escucha... ese silencio.
Cada momento es una oportunidad de cambiar la queja por agradecimiento. Cada día está lleno de esos momentos de oportunidad. De oportunidades para reflejar lo bendecida y lo agradecida que se es verdaderamente... también de compartirlo, de invitar y alegrarte por quienes van conociendo ese caminar a cada paso que se da.
Vuelvo a donde escribí "Creo que esta etapa de mi vida no es aprender a vivir sola, sino, aprender a vivir conmigo misma. Necesitando solo de Dios, sabiendo que al tenerlo a Él, lo tengo todo" ... y agrego, que he pasado de la etapa de arrancar de mi vida aquella maleza que había dejado crecer... y que como en ese proceso se va a arrancar maleza y hasta árboles torcidos y con raíces dañadas... debe haber un tiempo para sanar las heridas que en ese proceso se den.
Es tiempo de sanar y de fortalecerme para seguir caminando, un tiempo de reposo sin dejar de avanzar.
Buscaba escribir esta entrada para quejarme, para compadecerme o justificarme a mí misma... pero siempre hay algo que pesa más, el amor de Él, su inmenso amor por mí y por ti.
Vuelvo a donde escribí "Creo que esta etapa de mi vida no es aprender a vivir sola, sino, aprender a vivir conmigo misma. Necesitando solo de Dios, sabiendo que al tenerlo a Él, lo tengo todo" ... y agrego, que he pasado de la etapa de arrancar de mi vida aquella maleza que había dejado crecer... y que como en ese proceso se va a arrancar maleza y hasta árboles torcidos y con raíces dañadas... debe haber un tiempo para sanar las heridas que en ese proceso se den.
Es tiempo de sanar y de fortalecerme para seguir caminando, un tiempo de reposo sin dejar de avanzar.
Buscaba escribir esta entrada para quejarme, para compadecerme o justificarme a mí misma... pero siempre hay algo que pesa más, el amor de Él, su inmenso amor por mí y por ti.